Qué ver en Estambul

Estambul es la ciudad más poblada e importante de Turquía. Con sus casi 15.000.000 de habitantes, sus universidades y su riqueza cultural y arquitectónica, es sin duda un punto de referencia en la historia de este bello país.

La mayoría de la población es de religión musulmana, aunque también hay grupos minoritarios de cristianos y judíos. Desde el siglo IV hasta el siglo XV su nombre fue el de Constantinopla, nombre puesto por los romanos y que perduró durante siglos, hasta que en 1930 adoptó su actual nombre, Istambul. Esta ciudad ha sido la capital de tres imperios, Bizantino, Romano y Otomano, por lo que rezuma historia por los cuatro costados.

Tiene la particularidad de encontrarse situada entre Europa y Asia, y eso es algo muy significativo por las grandes diferencias que existen entre los dos continentes. Los esfuerzos de Turquía durante años por europerizarse, han dado como fruto una ciudad moderna y abierta, pero con mucha historia a sus espaldas. Actualmente, es una de las ciudades más visitadas del mundo.

Nuestra estancia en Estambul fue de 4 noches, 5 días completos y, nos dio tiempo a visitar la ciudad entera, sin prisa, pero sin pausa. Nos alojamos en la “Ciudad Vieja”, y fue todo un acierto. Podíamos ir andando prácticamente a todos los rincones  de esta bella ciudad. En la “Ciudad Nueva” hay hoteles más grandes y modernos, pero a nosotros nos llamaba más la atención alojarnos en un establecimiento con más encanto, de los que hay en la zona antigua. El hotel que elegimos fue el Orient Express. Os lo recomendamos al 100%, tanto por su ubicación, como por la atención que recibimos.

           

                     Qué ver en Estambul

Estambul tiene multitud de lugares para visitar, aunque los imprescindibles para nosotros, son los siguientes:

– Santa Sofía

Sin duda Ayasofya (así llamada por los turcos), es el símbolo de esta ciudad. Fue construida durante el Imperio de Justiniano en el siglo VI, aunque hay que decir que este magnífico templo es un ave Fénix en la historia de la arquitectura.Qué ver en Estambul

Sobre sus cenizas

La primera iglesia se levantó en el siglo IV en época de Constantino, se quemó en un incendio y posteriormente fue reconstruida ( siglo V ) por Theodosius II, convirtiéndose en basílica. Una vez más no duró mucho, volviéndose a incendiar en el siglo VI. Pero volvió a resurgir de sus cenizas por tercera vez. La Santa Sofía que podemos ver hoy en día, fue diseñada por Antemio de Tralles y construida por Isidoro de Mileto, dos griegos que por orden del emperador Justiniano, levantaron la actual basílica. Sus cuatro minaretes fueron añadidos en la época otomana (siglo XV), convirtiéndola en mezquita.

Impresiones

Al entrar a Ayasofya, se siente el peso de los siglos. Imponen sus grandes dimensiones, y sobre todo su mezcla cristiano-musulmana. Mires a donde mires, se aprecia el gran trabajo hecho aquí, y para los que nos gusta la arquitectura, es el sitio ideal para apreciar y valorar cada detalle.

Interior de Santa Sofía. Cúpula dorada a la izquierda y a la derecha columnas. Se aprecia mucha altura

Interior de Santa Sofía. Cúpula dorada al fondo con mosaicos cristianos y a la derecha columnas y medallones musulmanes. Contraste de religiones

A destacar los frescos y mosaicos de la época romana, cuyo protagonista es el que muestra al emperador Constantino y la emperatriz Zoe adorando a Cristo.

La cúpula es una maravilla. Representa al cielo y al universo, y con sus más de 30 metros de diámetro, protege a todo aquel que se encuentra bajo ella. También mencionar sus grandes medallones musulmanes y sus magníficas columnas, dignas de admirar con tranquilidad.

De cerca interior de Santa Sofía. Mosaicos dorados de Cristo y medallones del Islam

Las dimensiones de esta basílica son abrumadoras: 100 metros de largo, 70 de ancho, y unos 55 metros de altura.

El precio de la entrada es de 30 TL (Liras Turcas) Aprox. 15 euros

Altar de Santa Sofía

– Mezquita azul

Es el lugar religioso mas importante de Estambul. Fue construida e inaugurada en el siglo XVII (1617). Es más pequeña que Santa Sofía. Cuenta con seis minaretes y una cúpula de 23 metros de diámetro y 43 de altura.


Se la llama Mezquita Azul por los miles de azulejos azules que cubren la cúpula y su parte superior. La luz entra a través de sus mas de 200 vidrieras y lámparas que cuelgan de su techo. La verdad es que merece la pena visitarla y admirarla. Hay que recordar que para entrar en esta mezquita y en el resto de mezquitas en Estambul, hay que descalzarse e ir con ropa apropiada (bermudas no, faldas cortas no). Además las mujeres deben ir con el pelo y hombros tapados.

Entrada gratuita. (no se puede visitar durante el culto)

– Palacio Topkapi

Es otra muestra de la época otomana de esta ciudad. Se construyó en el siglo XV, y fue el lugar desde donde gobernaron los diferentes sultanes desde 1465, fecha de su apertura, hasta 1853. Todo el complejo está rodeado por una muralla bizantina y su extensión es de 700 000 metros cuadrados.

Sus jardines son coquetos, coloridos y llaman mucho la atención.

Jardines con fuente de forma hexagonal rodeada de tulipanes rojos

El interior del palacio consta de innumerables estancias, en las que puedes imaginar como sería la vida de estos reyes y su séquito, harem de mujeres incluido.

Puerta del palacio de estilo árabe con marco de oro y paredes con azulejos azules

Habitación del harem azul, con chimenea
A mí personalmente, lo que mas me gustó, (aunque todo el palacio y jardines están increíbles), fue el enorme diamante que se expone en la sala del Tesoro del Imperio. Es el tercer diamante mas grande del mundo. Su nombre es Ksikci Elmasi, pero es conocido como el diamante del cucharero. Mide 7 x 6 cm. Su peso es de 86 kilates, y perteneció a la madre de Napoleón. Tiene forma de lágrima y está protegido por dos hileras con 49 brillantes. Cuando lo tuve ante mí, me dejó boquiabierto.

En este lugar también se pueden admirar piezas espectaculares que son botines de guerra y regalos de visires y emperadores. Esta sala es la protagonista de todo el complejo, y es mucha la afluencia de gente entrando y saliendo de ella. Es aconsejable entrar al complejo a primera hora, ya que este lugar es bastante grande y es visitado diariamente por cientos de personas.

El precio de la entrada es de 30 Liras Turcas (unos 15 Euros). El Harem se paga aparte y su precio es de 15 TL. También se pueden alquilar audioguías, que son recomendables si se quiere saber todo sobre este magnífico lugar.

-Parque Gülhane

Este parque es un remanso de paz en la zona céntrica e histórica de Estambul. Es ideal para pasear y hacerse fotos en sus cuidados y bonitos jardines. Se encuentra pegado al Palacio de Topkapi, y es que antiguamente formaba parte del mismo.

En 1912 el ayuntamiento decidió separar esta zona del complejo Topkapiano y usarlo como lugar lúdico para el disfrute de todos, convirtiéndolo en parque público. En esa época contaba con cafés y un zoológico. Con el tiempo cambió, se quitaron el zoo y las zonas de recreo. Actualmente alberga diferentes museos, como el Museo Arqueológico o el de Ciencia y Tecnología en el Islam.

Pequeño lago con puente que lo cruza. Al fondo la muralla del Palacio y zona verde con tulipanes de colores.

Pequeña zona verde con gran árbol. Al fondo estrecho del Bósforo y Torre Gálata

En la zona más próxima al mar, hay una espléndida terraza donde hacer una pausa y tomar un té viendo las maravillosas vistas de la parte asiática.

Terrraza con una gran bandera turca, y sillas y mesas de madera con vistas al Bósforo.

Carrito, Puesto callejero de pretzel con toldo de rayas blancas y rojas

– Cisterna Basílica

La Cisterna Basílica se construyó en el siglo VI, en tiempos del emperador Justiniano. Se la llama “El Palacio Sumergido”. Es un depósito de agua, y se usaba cuando la ciudad se quedaba sin este líquido elemento por temas de guerras y ataques extranjeros. Como tiene cientos de columnas de diferentes estilos, da la impresión de ser un palacio inundado bajo tierra.

En Estambul se construyeron decenas de estas cisternas, siendo ésta en particular la que abastecía de agua al Palacio Bizantino.

Es bastante grande, y en sus tiempos llegó a contener casi 100.000 m3 de agua. La visita se hace a través de pasarelas que discurren por este espacio oscuro y misterioso.

Cisterna Basílica. Sala de Columnas, sólo iluminadas por una pequeña luz debajo de cada una de ellas

Como curiosidad decir, que hay dos columnas cuya base es una cabeza de Medusa. Como ya sabréis, “Medusa” era un ser mitológico que convertía en piedra a todo aquel que la mirara.

Es una visita curiosa donde se puede descansar y relajarse del incesante ajetreo de una ciudad como Estambul.

Precio: 20 TLEscultura de piedra gigante del ser mitológico Medusa

 

-Torre Gálata

 Esta torre, por su altura y ubicación, es sin duda el mejor lugar para ver la ciudad de Estambul. Fue construida en el siglo VI por el emperador Anastasius, y en aquella época era de madera y servía como faro. Posteriormente, en el siglo XIV, fue reconstruida en piedra por los genoveses y bautizada como “Torre de Cristo”. Su altura es de 67 metros, y también fue usada como torre de vigilancia.

Consta de 9 alturas, pero tranquilos, se puede subir en ascensor hasta la 7 planta. A partir de aquí, hay que subir por los escalones hasta llegar a la 9 planta. Al llegar arriba las vistas son inmejorables.

Mirando hacia el centro histórico se pueden ver Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Palacio Topkapi… y entre medias, el Bósforo, con su incesante tráfico de barcos navegando de un lado a otro. Si miras hacia el lado contrario, se ve la zona moderna de Estambul, su centro financiero y sus modernos rascacielos, siendo el contrapunto de esta bella e histórica ciudad.

Su precio: 25 TL

Maravillosas vistas desde la tore Gálata. Bósforo, bacos y al fondo la ciudad destacando la gran Mezquita

 

– Plaza Taksim

Esta plaza es la mejor muestra del moderno Estambul. Se encuentra en la zona financiera y comercial de la ciudad. Es el lugar donde se reúnen los estambulís para realizar todo tipo de celebraciones. Ya hace unos años, fue el escenario de revueltas políticas para revindicar mejoras sociales en el país.

En el centro de la plaza se encuentra el Monumento a la República, que conmemora la fundación de la República de Turquía en 1923.

En este barrio se encuentran los hoteles y tiendas mas “chic” de la ciudad.

Qué ver en Estambul

Puesto callejero de flores

– Istiklal Caddesi, la calle mas comercial de Estambul

De la revolucionaria Plaza de Taksim surge la calle Istiklal Caddesi, una calle peatonal llena de vida. Si os gustan las compras, aquí podreis encontrar practicamente de todo, y si no, el paseo es muy agradable y entretenido.
Si no queréis caminar, podéis montaros en el “Tranvía Nostálgico”. Sube y baja por esta calle continuamente, y durante un rato te transporta a épocas pasadas.

En esta zona de Estambul es palpable la mezcolanza oriente-occidente, un signo de identidad tan original como asombroso de esta ciudad.

Calle peatonal Istiklal Caddesi, con tranvía antiguo rojo circulando por el medio

 

– Puente Gálata

Su longitud es de 490 metros y une el Estambul antiguo con el Estambul moderno. Por él discurren coches y personas sin cesar. Para el viajero es un punto imprescindible por el que transitar en esta ciudad. Se puede atravesar por su parte superior o por su parte inferior.

En la superior se puede disfrutar de sus puestos de todo tipo y de los pescadores que echan sus cañas desde aquí, siendo ésta última, una afición que muchos estambulís practican a diario. En la inferior es bien distinto. A ambos lados se encuentran diferentes restaurantes y cafés donde degustar un buen pescado o fumar una narguila viendo el paso de los barcos por el Bósforo.

Lateral del Puente Gálata. Parte superior, gente paseando. Parte inferior llena de restaurantes

Pescadores pescando con caña desde el Puente Gálata

 

– Bazar de las especias.

Este bazar está situado en el barrio de Eminönü, y forma parte de la mezquita Yeni Camii. También se le conoce como Bazar Egipcio, ya que hace siglos Estambul era el punto final de la Ruta de la Seda. Las especias provenientes de Asia llegaban primero a Egipto, y desde Egipto cruzaban el Mediterráneo hasta Estambul, desde donde entraban a Europa.

No es muy grande, aunque no por ello deja de ser importante. Se pueden encontrar todo tipo de especias, tan diferentes como coloridas. También hay joyas, dulces, multitud de clases de té…, en fin, cosas curiosas y típicas del singular Estambul. Dejarse llevar por los sentidos es la mejor opción aquí. Sus olores o sabores siempre sorprenden al visitante, y es un recuerdo de los que se quedan grabados para siempre.

Es una visita imprescindible del tour por esta ciudad y seguro que no os dejará indiferentes.

Mostrador de un puesto del Bazar, con mucha variedad de especias a granel, perfectamente colocadas, formando pirámides de cada variedad

Puesto del Bazar, con estanterías al fondo llenas de latas y tarros de productos perfectamente colocadas y en la parte de fuera, colgando grandes cantidades de pimientos secos

– Gran Bazar

El Gran Bazar es otra visita imprescindible en Estambul. Siendo uno de los mercados cubiertos más importante y visitado del mundo, este laberinto de calles repleto de tiendas os envolverá sin que os deis cuenta. Si os gustan las compras aquí estaréis como pez en el agua. Y si no os gustan, siempre es curioso e interesante adentrarse y contemplar este dinámico y ajetreado mercado.

Fue construido en el siglo XV por el sultán Mehmet II, y en sus innumerables tiendas se puede encontrar prácticamente de todo. Aquí podréis comprar artesanía, joyas, toda clase de ropa, alfombras… No olvidéis que deberéis usar la técnica del regateo.

Para descansar del bullicio y tomar un respiro, podéis sentaros en uno de sus bares o restaurantes y tomar un té turco, otra costumbre muy arraigada aquí.

El Gran Bazar abre sus puertas de lunes a sábado, de 9:00 a 19:00 horas.

Arco de entrada al Gran Bazar

Techo abovedado amarillo y azul pintado a mano

Qué ver en Estambul

 

Qué hacer en Estambul

En Estambul se pueden hacer muchas cosas aparte de ver mezquitas u otros monumentos. Estas son algunas de las que no os podéis perder en vuestra visita a esta bella ciudad.

 Navegar por el Bósforo

Navegar por el estrecho del Bósforo es una actividad muy recomendable a la hora de sentir y ver el ritmo de esta ciudad desde el agua. Nosotros montamos en un ferry que partiendo cerca del Puente Gálata, nos llevó hasta la parte asiática de Estambul.

El recorrido se hace agradable y tranquilo, y podréis ver Topkapi o las mezquitas desde otra perspectiva. Navegando hacia la orilla asiática también podréis contemplar el Puente del Bósforo, una magnífica obra de ingeniería que une el Estambul europeo con el Estambul asiático. Por la noche esta iluminado y la vista desde el Puente Gálata es espectacular.

Aunque nosotros navegamos en un ferry de los que usan todos los días los estambulís para ir a sus trabajos y ocupaciones, también tenéis la posibilidad de hacer un crucero por el Bósforo. Parten de esta zona del puerto y hay varias opciones para elegir. Su precio aprox. es de 30 euros.

Qué ver en Estambul

Baños Turcos

La otra actividad típica e imprescindible que os recomendamos es tomar un baño turco. Os enumeramos 3 opciones que os pueden resultar útiles.

1. Hammam Aga Hamami: está situado cerca de la Plaza Taksim. Es uno de los baños más populares, y es recomendable por su precio (16 euros) y por su decoración.

El baño tradicional incluye la entrada, las toallas y para los hombres una especie de pareo al que llaman “pestemal”. Para las mujeres un pantalón corto y un bikini.

Cuando esteis listos, primero os harán un lavado exfoliante, y a continuación un delicioso y agradable baño con jabón. Para acabar, podéis pedir que os hagan un masaje relajante con diferentes aceites, aunque este último no está incluido en el precio.

Las salas y tratamientos se hacen por separado a hombres y mujeres

 

2. Hammam de Cemberlitas: es el baño mas famoso de Estambul. Se encuentra ubicado en el centro histórico, cerca del “Gran Bazar”.

En este hammam recibiréis un masaje y lavado exfoliante de 15 minutos y un masaje con aceite de 30 minutos. Al ser el baño más popular es algo más caro. Su precio es de 60 euros.

 

3. Hammam de Suleymaniye: en este baño turco podréis disfrutar de la experiencia en pareja y en familias, al ser el único hammam mixto de la ciudad. Se encuentra junto a la mezquita de Suleymaniye.

Por último comentaros que es conveniente reservar con tiempo si vais a visitar alguno de los muchos baños turcos que hay en Estambul, sobre todo si venís a esta ciudad en fines de semana o puentes. La entrada incluye toallas, chanclas, ropa necesaria, y el masaje con jabón y el lavado exfoliante. Su precio es aproximadamente de 40 euros.

 

 Comer un bocadillo de pescado

En uno de los lados del Puente Gálata, tenéis la oportunidad de probar un delicioso bocadillo de pescado.

Los cocineros trabajan a bordo de unas barcas amarradas al muelle, desde las que el olor a pescado a la plancha lo inunda todo. Se piden a pie de las parrillas y para comer hay unas mesas de madera. Lo suelen frecuentar sobre todo, la gente local. La calidad del pescado es muy buena.

Nosotros probamos los bocadillos de caballa y estaban riquísimos. En el año 2013 que fue cuando visitamos esta bella ciudad, los dos bocadillos nos costaron unas 10 TL (4 euros aproximadamente)

Estambulíes disfrutando de unos ricos bocadillos, sentados en barriles alrededor de un barco restaurante

Qué ver en Estambul

 

– Conclusión

La pluralidad cultural es una constante paseando por las calles de esta ciudad. Tener en cuenta que la vida en Estambul es muy ajetreada y sus gentes muy activas. En resumen, os recomendamos conocer esta histórica y bella urbe, la antigua Constantinopla. Estamos seguros que no os dejará indiferentes.