Nuestro tercer día en Egipto fue intenso y muy productivo, ya que conocimos tres lugares muy importantes en la historia de este país.

Menfis

La primera parada fue Menfis, que está situada a unos 20 Km al sur de El Cairo. El trayecto nos resultó muy agradable porque al salir de la gran ciudad empezamos a ver la vida más rural de sus habitantes. Vimos puestos de fruta, carromatos con los que trasladaban mercancías, rebaños de ovejas saliendo de entre las calles, mucha vida.

Menfis fue fundada por el primer faraón de Egipto, Menes, hacia el año 3050 a.C., siendo la capital y el centro neurálgico del país hasta la dinastía VIII. Su mayor época de esplendor la marcó el faraón Ramsés II. Se cree que llegó a tener unos 500.000 habitantes, convirtiéndose en la ciudad más grande del mundo y cuna de los primeros hombres del Imperio Antiguo. La sucesión de Tebas como capital en el año 2040 a.C., y la aparición de Alejandría en el 331 a.C., sumieron a esta primera urbe en el abandono y el olvido.

De lo que llegó a ser esta gran ciudad queda muy poco la verdad. Actualmente es un complejo que se compone de un museo al aire libre y una sala cubierta, donde se exponen los hallazgos de las excavaciones, siendo los más importantes, la Esfinge de Alabastro y varias estatuas de Ramsés II.

Esfinge de Alabastro. Menfis     Museo Menphis

La esfinge es una magnífica escultura de 4 metros de altura y 8 metros de largo. Su peso es de 90 toneladas y está hecha completamente en alabastro. Fue construida aproximadamente hace 3500 años, en la dinastía XVIII. No está claro a quién puede representar, pero se cree que pudo pertenecer a Hatshepsut. Originariamente se encontraba al lado del Coloso de Ramsés II en el Templo de Ptah en la ciudad de Menfis.

El Coloso de Ramsés II se encuentra en un recinto cubierto cerca de la esfinge. Es una escultura impresionante de piedra caliza de 10 metros de largo y 700 toneladas de peso. Permanece tumbada porque cuando se descubrió estaba sin piernas, lo que le da aún más encanto. Es una estatua espectacular, y es recomendable contemplarla desde arriba, donde se aprecia mejor esta obra de arte hecha de una sola pieza de piedra silícea.
Coloso de Ramses II Menphis

Mit Rahina

 

Entrada a Museo Menfis (Mit Rahina Museum): 40 L.E.

 

 Saqqara

Desde allí nos dirigimos a Saqqara, que se encuentra a unos 3 Km de Menfis. Es el lugar de las primeras pirámides y los primeros Reyes. Cuando a los egipcios se les ocurrió construir pirámides como tumbas funerarias, empezaron justo aquí, siendo la más famosa La Pirámide Escalonada.

La entrada al complejo funerario de Saqqara es una pasada, a mí personalmente me pareció como estar en una película de “La Guerra de las Galaxias “.

Saqqara

Cuando traspasamos la puerta, nos encontramos con un largo pasillo con columnas a ambos lados. Al fondo, desemboca en una gran plaza de arena, hecha para resaltar a la verdadera protagonista: la Pirámide Escalonada.

Saqqara dsc07817

 

 

 

 

 

Al principio de todo, en el Imperio Antiguo, los reyes y nobles eran enterrados en mastabas de piedra con planta rectangular, hasta que un día, el rey Zoser, de la III dinastía, al ver acabada su tumba con esa estructura, le pareció baja y de poca importancia para un rey egipcio. Él quería más altura y grandeza. Y fue entonces cuando Imhotep se encargaría de la construcción de la primera pirámide de Egipto. Para contentar a su rey, se le ocurrió poner una plataforma encima de la primera, y así consecutivamente hasta lograr 6 alturas, midiendo finalmente 62 metros. Una magnífica idea del primer arquitecto y médico de la Historia, un personaje que también fue astrónomo e ingeniero, adelantándose a su época. En nuestros días es considerado como uno de los mayores sabios conocidos hasta ahora.

Dashur

 

Desde aquí también se pueden ver de lejos las pirámides de Dahshur, uno de los lugares que no pudimos visitar, y que nos queda pendiente para cuando volvamos a esta tierra de faraones.

 

 

Saqqara

Saqqara Entrada: 80 L.E.

Pirámides de Giza

Nuestra última visita del día fue la Meseta de Giza, un lugar que ansiábamos ver y que era sin duda, el objetivo de nuestro sueño egipcio. Pensar que íbamos a entrar en las entrañas de la Pirámide de Keops, nos hizo sentir nerviosos, siendo conscientes de que sería un momento único en nuestra vida.

Todo lo que podamos decir de esta meseta es poco. Este escenario de la antigüedad es sublime, majestuoso, espectacular, misterioso y sobre todo atrayente. Cuando llegamos a los pies de Keops, un escalofrío recorrió nuestro cuerpo. La “Gran Pirámide” es inmensa y grandiosa, y en ese momento piensas cómo es posible que hace casi 5 milenios, el hombre pudiera construir algo tan perfecto y armonioso con los medios que disponían entonces. Sus dimensiones son 146 metros de alto (como un edificio de 40 pisos). Cada lado mide 230 metros, por lo que para rodearla andando, hay que caminar casi 1 Km. Se necesitaron 2.300.000 bloques de piedra para su construcción.

Pirámides de Giza

Pirámides de Giza

Después de subir algunos bloques inmensos llegamos a la entrada. Al poco de andar por un paso con roca descubierta en sus paredes y techo, encontramos el primer pasaje ascendente que nos adentraría al interior de esta gran tumba. Es un pasadizo bajo y estrecho, teniendo que subir agachados uno detrás del otro.

En este punto tengo que reconocer que tuve un mal momento. El poco espacio para moverte, junto con el calor y poco oxigeno que allí se respira, hizo que me quedara inmóvil más o menos a la mitad. Como imaginaréis, padezco de claustrofobia, y me quedé paralizado por el agobio sin poder moverme. Pensé para mí: “tengo que salir de aquí, no puedo seguir subiendo”. Entonces Sara, que estaba detrás de mí me dijo cariñosamente: “Nacho, llevas esperando muchos años este momento, es tu sueño, no te rindas. Mira al suelo y no lo pienses, verás cómo lo consigues”. Y eso fue lo que hice, miré al suelo y seguí ascendiendo sin pensar. Una vez más, mi mujer me ayudaría a hacer lo que tanto deseaba, llegar a la cámara del rey de la pirámide de Keops.

Pirámides de Giza Pirámides de Giza

Cuando se acaba esta primera subida, se llega a la ”Gran Galería”. Aquí se puede andar erguido disfrutando de este misterioso monumento. Te imaginas el paso del sarcófago del faraón a hombros de sus sacerdotes por aquí y sientes respeto y  admiración a la vez. Si se pudiera retroceder en el tiempo…

Pirámides de Giza

Donde se acaba la “Gran Galería” comienza el segundo pasaje, bastante más corto que el primero, que desemboca en la “Cámara del Rey”. Es un espacio rectangular de grandes losas de granito de 10 metros de largo, 5 metros de ancho y unos 6 metros de alto. Todos los bloques están encajados a la perfección, gracias a la pericia del arquitecto encargado de construir esta maravilla gigante: Hemiunu.

Al fondo de la cámara, hay un sarcófago de granito rojo en el que no existe ninguna inscripción. Mereció mucho la pena el mal rato que pasé. Aquí dentro te sientes distinto. Todo se para a tu alrededor, y el silencio te envuelve llevándote mucho tiempo atrás. Una experiencia única y un sueño cumplido.

Cada una de las pirámides tiene su propio complejo funerario, que se compone de templos, otras tumbas y pirámides menores pertenecientes a familiares de los faraones. Al principio del Imperio Antiguo, la habilidad de los arquitectos egipcios construyendo las primeras pirámides en Saqqara, Meidum y Dahshur, (IV Dinastía) llevó, un tiempo después, a la construcción de la perfecta y grandiosa Keops, siendo Kefrén y Micerinos, las pirámides del hijo y el nieto respectivamente de este gran faraón.

Pirámides de Giza       Pirámides de Giza

Entramos también a la Pirámide de Kefren. Es la única de las tres que aún conserva parte del revestimiento original en su cúspide. Da la impresión de ser del mismo tamaño que Keops, pero no es así. El faraón Kefren la hizo construir en la parte más elevada de la meseta para estar a la misma altura que la de su padre.

Dentro y fuera de esta Pirámide, nos pasó una anécdota curiosa, y es que muchas egipcias se acercaban a Sara pidiéndole hacerse fotos con ellas.

Gran Esfinge:

En el complejo funerario de Kefrén se encuentra otra de las protagonistas de esta meseta: la Gran Esfinge. Mide aproximadamente 57 metros de largo y 20 metros de altura. Es a día de hoy, otra de las incógnitas para los egiptólogos. No está clara ni su datación, ni a quién representa. Unos investigadores creen que puede ser la imagen de Keops, mientras que otros piensan que es de su hijo Kefrén. Algún día se sabrá, estoy seguro. Es una espléndida obra faraónica que tiene cuerpo de león y cabeza humana, siendo la fiel guardiana de las pirámides durante miles de años.

Gran Esfinge

Para terminar deciros, que también podéis visitar un museo en el que se encuentra la Barca Solar de Keops. Fue encontrada enterrada en un foso a los pies de la Gran Pirámide en el año 1954. Este gran navío de 43 metros de eslora estaba desmontado en más de 1000 piezas cuando se descubrió. Se tardó varios años en ensamblar todas sus piezas y su finalidad se cree que pudo ser la de transportar el cuerpo embalsamado del faraón Keops, de Menfis a Giza navegando por el Nilo.

 

Giza    Kefren

Precios entradas:

complejo piramidal de Giza: 80 L.E.

Gran Pirámide: 200 L.E.

Pirámide Kefren: 40 L.E.

Pirámides de Giza

Nuestra valoración: 5 estrellas.

Después de un día intenso, nos fuimos a descansar al spa de nuestro hotel, Le Meridien Pyramids, un alojamiento muy recomendable si queréis alojaros en la zona de Giza.

 

Si tenéis cualquier consulta o queréis comentarnos alguna cosa, os animamos a que lo hagáis. Estamos encantados de compartir experiencias con vosotros.