Este día abandonábamos El Cairo con pena, pero conscientes de haber visto cosas y lugares imprescindibles de la cultura egipcia. Tuvimos que madrugar para coger un vuelo que nos llevaría a nuestro próximo destino: Luxor.

El avión atravesó el desierto en un viaje agradable y no muy largo, no tardando mucho en llegar a nuestra siguiente aventura. Como siempre desde que llegamos a éste hermoso país, nuestro operador, Galaxia Tours, estuvo a la altura, e hizo que nuestros desplazamientos, guías, conductores y vehículos, fueran de lo mejor. Gracias por tratarnos tan bien.

A continuación embarcamos en la que iba a ser nuestra motonave en el crucero por el Nilo: el Amarco. Hay que decir que esta embarcación es de lo mejorcito. Sus camarotes, cubierta y comedor están muy bien, así como su personal, amable y eficaz en todo momento.

Amarco

Templo de Karnak

Después de instalarnos y degustar una buenísima comida, nos dirigimos hacia Karnak, el primer templo del día.

Como introducción decir que lo que hoy es la ciudad de Luxor, fue durante siglos la segunda capital del Antiguo Egipto, Tebas. Amenhotep, Ramsés II, Thutmosis, Tutankamon… por aquí pasaron múltiples faraones que hicieron de Tebas el centro cultural y religioso más importante del país.

Cuando llegas al templo, lo primero que ves es una hilera de esfinges con cabeza de carnero a ambos lados, como anunciándote que vas a entrar a un sitio muy especial. El Templo de Karnak es el más grande de Egipto, y eso se intuye al ver su impresionante entrada.

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Este templo fue construido como santuario de Amón, el dios más importante para los egipcios, siendo un recinto sagrado en el que rezuma el misterio. En el interior se pueden ver varios templos dedicados a diferentes deidades egipcias (Jonsu, Ptah, Amón-Ra,…) y los obeliscos de Thutmosis I y Hatshepsut. También hay un lago sagrado en donde los sacerdotes hacían sus rituales de iniciación y purificación, y lo que a nosotros más nos impresionó: la sala hipóstila ( sala cubierta con hileras de columnas).

Imaginaros un espacio de 134 columnas de 23 metros de altura y entenderéis el por qué te deja con la boca abierta. Son inmensas y en todas ellas hay inscripciones referentes a distintos faraones y sus acciones. Debía ser una maravilla verlas en su época, cuando estaban policromadas y con incrustaciones de lapislázuli. Los capiteles son en forma de campana y de papiro abierto, símbolos muy importantes en el Antiguo Egipto. Fue construida durante varias dinastías. Los arquitectos y artistas de Amenofis III, Ramsés I, Seti I y Ramsés II, hicieron de este lugar, algo tremendo y espectacular.

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Apuntar que casi todo en Karnak está adornado con jeroglíficos magníficamente conservados. Templos, estatuas, obeliscos y columnas hacen las delicias de los que amamos el Egipto faraónico.

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Otro lugar que nos gustó mucho fue “El Lago Sagrado”. Sus medidas son de 130 x 77 metros aprox. Era utilizado por los sacerdotes a diario en sus rituales de purificación, y a su alrededor están las casas y bodegas de los sacerdotes del faraón. En una de sus orillas está el “Escarabajo Gigante”, símbolo del renacer del Sol después de la oscuridad de la noche. De este escarabajo se dice que sirve para resolver los problemas de infertilidad. Hay que dar 7 vueltas alrededor de él en el sentido contrario a las agujas del reloj. Aunque hoy en día la mayoría de los visitantes da las vueltas alrededor del mismo, ya que el escarabajo, en general en Egipto, es considerado un símbolo de buena suerte.

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Templo de Luxor

Después de recorrer y ver cada rincón de éste magnífico templo nos dirigimos a la otra “joya” de la ribera oriental del Nilo: el Templo de Luxor. Antiguamente Karnak y Luxor se comunicaban entre sí por una avenida de esfinges de unos 2 Km., por lo que no tardamos mucho en llegar.

Luxor

Luxor también se construyó en honor al dios Amón, como Karnak. Ambos estaban muy relacionados. Tanto, que una vez al año, en la celebración de Año Nuevo, la imagen del dios Amón salía desde su casa, en Karnak, en una procesión que le llevaba a través de la avenida de las esfinges mencionada anteriormente, hasta el Templo de Luxor. Dos grandes faraones fueron los responsables de su construcción: Amenhotep III y Ramsés II.

La entrada está custodiada por dos colosales estatuas de Ramsés II, guardianas del templo durante miles de años. Originalmente existían dos obeliscos, pero en la actualidad sólo queda uno. ¿Y qué pasó con el otro? os preguntareis. Es el protagonista de una de las plazas más importantes de París, la Plaza de la Concordia.

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Cruzando la entrada nos encontramos con las capillas de Amón, Mut y Jonsu. Estos últimos son la mujer y el hijo del dios Amón. Fueron construidas por Hatshepsup y Thutmosis III y se usaban como almacén de las barcas sagradas. A continuación está un primer patio rodeado de columnas y  estatuas de Ramsés II. Hay una inscripción en la que se aprecia las partes del templo construidas por este faraón. Cuando lo cruzas, entras en la llamada Columnata Procesional de Amenhotep III, dos hileras de columnas que llevan inscritos los cartuchos de varios faraones. Las paredes fueron decoradas posteriormente por Tutankamón y Horemheb.

Luxor

La siguiente estancia es el llamado patio peristilo de Amenhotep III. Es un patio rodeado de columnas con el capitel en forma de papiro cerrado. Aquí pasamos uno de los momentos más intensos de nuestro viaje. Nos invadió la emoción por varios motivos. El hipnotizador sol egipcio poniéndose entre las columnas cansado ya de su andar diario por el desierto, mezclado por la llamada a la oración de la mezquita que hay integrada en el templo, nos hizo sentir especiales, conscientes de estar en un lugar mágico, de sentirnos ciudadanos del mundo. Una experiencia única, amigos viajeros.

Luxor

Luxor

A continuación de este patio se encuentra la sala hipóstila, como ya os dijimos en Karnak, un espacio techado sustentado por un bosque de columnas. Una maravilla amigos.

Después de éste espacio hay un vestíbulo, la sala de ofrendas, la estancia del nacimiento y el santuario.

Ya sólo nos quedaba ver cómo iba anocheciendo en el templo, sumergiéndonos en la historia de dioses y faraones que allí convivieron hace tanto tiempo…

Luxor

Ya de noche volvimos a nuestra embarcación para cenar, descansar, y dormirnos pensando en lo que habíamos visto, imaginando como era la vida de los hombres aquí hace milenios…

Cuando nos despertáramos, nos esperaba el día más ajetreado y completo de todos: El Valle de los Reyes.

 

Nuestra valoración:  5 estrellas