Después del inolvidable día que pasamos en El Valle de los Reyes, nuestra motonave puso rumbo, por el tranquilo río Nilo, hacia nuestra siguiente parada: Edfu.

Durante la noche de navegación, atravesamos la esclusa de Esna. Antiguamente, en este punto del Nilo, había unas cataratas. En tiempos modernos, se construyó esta esclusa para salvar el desnivel del río de unos 10 metros. Se permite así, el paso de embarcaciones en un sentido y en otro.

La motonave entra a través de un canal, y una vez dentro, se inunda dicho canal hasta que la embarcación llega al nivel adecuado para continuar su camino. Es curioso verlo, así que subimos a cubierta para ver las maniobras de nuestro barco.

A la mañana siguiente, nos levantamos temprano para deleitarnos con la salida del sol sobre el Nilo. Es una experiencia maravillosa que os recomendamos hacer, si visitáis Egipto. Nunca lo olvidaréis.

Salida del Sol desde el río Nilo

Después del desayuno llegamos a Edfu. 

En esta ciudad se encuentra uno de los templos más singulares de Egipto.

Desembarcamos y nos dirigimos junto con nuestro guía Tarek hacia el templo. Nosotros hicimos el trayecto en calesa, básicamente un carro destartalado tirado por un caballo. La verdad es que no nos inspiraba mucha seguridad, pero al final, decidimos arriesgarnos. La ciudad de Edfu nos causó buena impresión.

Hay mercados, niños corriendo y calles abarrotadas, por donde la calesa tenía que abrirse camino a duras penas. En definitiva, un caos mas o menos organizado que tanto nos gustó de las ciudades de Egipto.

 

Llegamos a una explanada donde un sinfín de vendedores te ofrecen todo tipo de cosas, vamos, lo normal en el país de los faraones. Nosotros nos propusimos comprar siempre alguna cosilla por los sitios que fuéramos, ya que así, ayudábamos un poco al vendedor y su familia, que también tienen derecho a vivir y a comer en un país un poco complicado. Si a vosotros no os gusta el tema, simplemente os damos un consejo: no digáis ni una sola palabra. En cuanto vean vuestra indiferencia, os dejaran en paz.

Edfu




Templo de Horus, en Edfu

Este templo fue construido en la época ptolomaica, hacia el 237 a.c. Esta dedicado al dios Horus, un dios poderoso y muy respetado en el Antiguo Egipto, y cuya representación es en forma de halcón.

Edfu Templo de Horus

Es uno de los templos mejor conservados. Por su tamaño, 137 metros de largo, 79 de ancho y 36 de altura, es el segundo más grande de Egipto después del de Karnak.

Su construcción es la típica de los templos del Antiguo Egipto, dos pilonos imponentes, un patio rodeado de columnas, dos salas hipóstilas, una cámara de ofrendas, la sala central, y el santuario.

Edfu Templo de Horus

En nuestra opinión es una construcción magnífica para ver. La entrada está presidida por dos estatuas de Horus que te invitan a penetrar y conocer un recinto majestuoso, donde el misterio y la antigüedad te envuelven sin que puedas evitarlo. Los jeroglíficos y bajorrelieves se encuentran en muy buenas condiciones.

Edfu Templo de Horus

Edfu Templo de Horus
Os recomendamos que busquéis uno en particular. En él se representa al faraón y su esposa con su hijo, donde éste último se amamanta del pecho de su madre.

Salas hipóstilas y santuario

Las dos salas hipóstilas bien merecen ser vistas tranquilamente. Están como en una especie de penumbra, lo que las hace mas misteriosas. Sus filas de columnas inspiran respeto y admiración, y si a eso le juntas el olor de los miles de años que se ha impregnado en ellas, la experiencia se hace imprescindible. Al mirar tranquilamente las fotos que hicimos ese día, nos dimos cuenta que dentro de una de las salas, aparecían unos orbes de luz algo inquietantes y que os mostramos a continuación. Si alguien sabe que pueden ser, que nos lo diga. Es algo raro que no se entiende.

Edfu Templo de Horus

Después de pasear por recovecos y pasillos de luz bastante tenue, atravesamos la cámara de ofrendas y la sala central, donde admiramos tranquilamente los grabados y relieves que tanto nos gustan de esta antigua cultura.

Por último llegamos al final del templo, el Santuario. Es el lugar sagrado donde únicamente podían entrar el faraón y sus sacerdotes. En él practicaban la adoración y rituales en honor de la deidad del templo, en este caso a Horus.

Edfu Templo de Horus
La sala es rectangular, y en ella se encuentra la barca sagrada con una estatua del dios halcón en su proa. Las paredes están recubiertas de relieves con diferentes escenas de la vida del faraón en bastante buen estado. Y por último, dentro de esta sala, está la puerta falsa por la que sólo podían entrar y salir los dioses. Estos egipcios pensaban en todo.

En conclusión, recomendamos la visita a este templo, donde la magia y el misterio embarga a todo aquel que atraviesa sus puertas.

Edfu Templo de Horus
Próxima parada : Templo de Kom Ombo