No muy lejos de los Colosos de Memnón, se encuentra un lugar especial en el que discurrieron las vidas de los egipcios que construyeron las tumbas reales en el Valle de los Reyes. En Deir el Medina, se levantó un pueblo que sirvió de residencia a trabajadores y artesanos que fueron los que hicieron realidad los sueños de algunos de los faraones más importantes del Antiguo Egipto en el Imperio Nuevo.

Deir El Medina: El valle de los artesanos

Deir El Medina

Su nombre egipcio es Set Maat  “el lugar de la verdad”, y fue fundado por Tutmosis I en la dinastía XVIII. Está situado a los pies de la colina de Qurnet Mura, un lugar que se encontraba aislado de otras poblaciones, pero cerca del lugar donde estas personas trabajaron durante años: el Valle de los Reyes. Y fue así, para preservar el secreto de las ubicaciones de las tumbas.

No tenían relación con el mundo exterior. Nacían, vivían y morían en este pequeño poblado y sus vidas transcurrían entregadas a la construcción de las tumbas de los faraones.

Pero no penséis que eran desdichados. Eran unas 70 familias, y todas ellas disponían de su propia casa. El pueblo estaba protegido por una muralla que les servía de defensa contra la arena del desierto. Su trabajo era recompensado con víveres. No les faltaba de nada. Sus contratos eran de 8 horas diarias durante 10 días. En alguna ocasión en la que hubo restricciones de comida y bebida, estos artesanos hicieron la primera huelga de la historia para protestar por el impago de sus sueldos. Es increíble. Nunca nos dejan de asombrar estos antiguos egipcios. 

Esta pequeña necrópolis consta de las viviendas, varios templos, un cementerio y las tumbas de los que aquí vivieron. 

Cuando llegamos, lo primero que nos llamó la atención es el silencio. Un sitio que hace miles de años albergó a unos 400 obreros y artesanos, es hoy un lugar de paz. Desde una especie de porche situado por encima, veíamos perfectamente todo el poblado. Las espectaculares vistas, junto con las explicaciones de nuestro guía, nos hicieron viajar en el tiempo durante un buen rato. La vida en este lugar debió ser curiosa: artistas y obreros conviviendo juntos para un fin común, construir y decorar las tumbas reales.

Deir el Medina: el valle de los artesanos

Tumbas valle de los artesanos

Después de la explicación de nuestro guía Tarek, visitamos dos tumbas de dos egipcios que vivieron aquí, y que trabajaron en el Valle de los Reyes: Inherkhau y Sennedyem.

Inherkhau

Inherkhau era un capataz que vivió en el reinado de Ramses III y Ramses IV. A su tumba (TT 359), se accede tras bajar unas escaleras un poco empinadas. Primero llegamos a una antesala que se encuentra algo deteriorada. A continuación entramos en la cámara funeraria. Al entrar, llama la atención el tamaño reducido de esta tumba y el buen estado de conservación de sus pinturas. En estas últimas se pueden ver escenas cotidianas de la vida de Inherkhau junto a su familia. También hay escenas del “Libro de los Muertos” o la momificación del capataz con Anubis.

Deir el Medina Valle de los artesanos

Deir el Medina Valle de los artesanos

Sennedyem

La tumba de Sennedyem (TT 1) se construyó durante el reinado de Seti I, y cuando se descubrió estaba intacta. Sennedyem sirvió como funcionario a dos faraones: Seti I y Ramses II. Las pinturas de la cámara funeraria están aún mejor conservadas que las de Inherkhau. Los artistas que plasmaron la vida de éste sirviente lo hicieron a conciencia, quedando patente en la calidad de sus pinturas. Debió de ser muy buen siervo de los faraones, y fue recompensado con la construcción de esta bella tumba. Al igual que la de Inherkhau, aparecen escenas de la vida diaria de Sennedyem con su familia. A nosotros la que mas nos gustó es una en la que aparecen Sennedyem y su esposa Lineferti, jugando al “Senet”, un antiguo juego de mesa egipcio.